jueves, 6 de mayo de 2021

Crítica: Quo Vadis, Aida?

"Las guerras yugoslavas o guerra de los Balcanes es sin duda uno de los conflictos más importante del análisis histórico de la Europa más reciente, por su dimensión, por su cercanía, por la absoluta masacre que se acometió contra la población. Pareciera que la memoria ha hecho justicia al dolor de un momento tan determinante en la historia de Europa, pero la realidad queda lejos de este cometido. Pocas miradas foráneas se han atrevido a definir la mirada a la guerra de los Balcanes, encontrando la mayor aportación cinematográfica dentro de los límites de la experiencia vivida. Así abordamos la trayectoría de una cineasta tan interesante como comprometida en este haber. Hablamos de Jasmila Zbanic, que reafirma en una obra llena de imágenes impactantes su compromiso con su pueblo y la memoria histórica. Así vuelve "Quo Vadis, Aida?", un ejercicio que abandona todo tipo de descripción para adentrarnos en las entrañas del conflicto, y lo hacemos a través de la mirada de Aida, una traductora de la ONU que, entre la desesperación de su pueblo y el deseo de salvar a su familia, afronta el peor de los finales, la conocida y dolorosa matanza de Srebrenica, uno de los enclaves determinantes en la reciente historia de Bosnia, y en la de esta mujer, madre condenada a la mayor de las fatalidades. Y en ello reside el valor de esta película, en ese deseo de meternos en la piel del sufriente, en el sentir del miedo, en el bullicio de la muchedumbre, en el olor y el hedor del que no tiene para ducharse y tiene que vivir agolpado como si fuera un cordero esperando su matanza. La propuesta de Zbanic aprieta las tuercas, y lo hace hasta un epílogo ciertamente cuestionable, pero con ello, y conscientes del ejercicio que nos sumerge en la piel de esta guerra, conseguimos deslumbrarnos por la fuerza de una mirada, por el dolor contagiado y por ser capaz de dar otra dimensión a un conflicto tan olvidado. Es una película de una ferocidad latente, servida de un extraordinario manejo de la cámara, y en general, de un impactante lenguaje audiovisual. Hay sensibilidad en cada plano, y todo el conjunto rezuma precisión. Desde la notable factura técnica, a mencionar las memorables labores de fotografía, arte, sonido y montaje, hasta la enmienda del reparto. Un reparto creíble y humano liderado por la fuerza, la entrega y la emoción de una de las composiciones más espectaculares del año, la de Jasna Djuricic, en una mirada limpia y dolorosa al pasado. Ella condensa todas las inquietudes y deseos de esperanza en este retrato lleno de dolor y sufrimiento, porque ella representa la lucha por edificar una memoria llena de vida, aquella que da luz a las heridas, que da consuelo al llanto, y que recuerda perdonando."

Lo mejor: La fuerza en el retrato de Jasmila Zbanic y la inmensa composición de Jasna Djuricic.

Lo peor: Un epílogo excesivamente apostillado.


NOTA: 8 (****)

1 comentario:

Elena dijo...

Cuando harás una quiniela a los goya 2022?
Saludos