sábado, 20 de agosto de 2011

Crítica: Los chicos están bien


Los chicos están bien: 8,5(****)
Una de las películas más aclamadas de la última temporada de Oscars se ha pasado por fin ante mis ojos. Ha sido aclamada como la comedia del año, como el film indie de la temporada pasada. Todos los calificativos los merece, desde el primer al último minuto rebosa frescura, humanismo y sencillez. Una película sobre el amor, la amistad y otros muchos valores que la sociedad está perdiendo y el cine valientemente intenta reivindicar. Muy divertida, con momentos que se hacen memorables. La historia es bastante tópica, y considerablemente trillada, pero su astucia y los giros de un guión inteligente hacen de algo simple una película notable. Los personajes están perfectamente construidos, esto es esencial para el buen desarrollo de la historia que patina con soltura gracias a su ágil ritmo. Lisa Cholodenko dirige lo que escribe y se lo cree, confía en su equipo y ello se muestra en la gran pantalla. Se rodea de un fantástico equipo técnico que hace que todo funcione mucho mejor. La música está muy bien hecha y seleccionada, y la fotografía es muy honesta, pero sin duda lo más honesto de la función son las interpretaciones de uno de los mejores repartos del año, su química es muy creíble, y su fuerza y su talento consigue introducirnos en este mundo de emociones cotidianas y nos permite relajarnos y disfrutar. Todos trabajan muy bien, desde los magníficos secundarios Mark Ruffalo, Mia kasikowska, Josh Hutcherson, hasta las dos grandísimas protagonistas, cada una aporta una cara de un gran trabajo conjunto, tanto Julianne Moore como Annette Bening nos brindan momentos para la gloria. Sin duda todos estos ingredientes nos proporcionan una sabrosa y fresca obra.

Lo mejor: Annette Bening y Julianne Moore encabezando un excelente reparto.

Lo peor: Le falta chispa para poder brillar.