lunes, 6 de febrero de 2012

Crítica: Beginners


Beginners: 6,5(***)
Bajo un título sugerente y metafórico este film de Mike Mills nos ilustra de una manera sutil el potencial de la vida y como debe ser aprovechado. La historia juega con un doble hilo temporal, que se debate entre dos estados, la cruda realidad, y la dulce añoranza. El protagonista acude a sus recuerdos al ejemplo de su padre, para empezar a vivir su vida. El trío protagonista de esta historia de una manera u otra es principiante, pues cada uno de ellos, ha empezado a darse cuenta de que para empezar a vivir en sociedad, y poder vivir conociendo el amor, debes quererte a ti mismo, como punto de partida de este apasionante viaje que es la existencia humana. Dejando de lado un poco, la cálida y estremecedora metáfora de la historia, debemos valorar como el film la cuenta. Y en este aspecto no sale tan bien parado, pues aunque se esfuerce enormemente por atraparnos con esta historia bidimensional, o tal vez deberíamos decir, tridimensional, Mike Mills no da sufiente entereza a su guión como para conseguirlo. La película navega entre dos historias, que están descompensadas, debido a su diferente agilidad, fuerza y contundencia. La historia del padre es mucho más enérgica y atractiva, que la historia de amor del protagonista con la chica, la cual resulta fría, insustancial, y a veces arrogante, por ese tono de querer y saber ofrecerlo todo. Un film que es como una balanza desigual no me resulta tan redondo como podría haber llegado a ser. Los matices, y las intenciones eran muy buenas, pero el hecho de querer ofrecerlo todo con contundencia, y de forma habilidosa, muchas veces supone la caída en la prepotencia que navega por cada uno de los costados de la película, y que le supone un agridulce desarrollo. Mike Mills no convence con su guión, pero si con esa lograda dirección que se gana a todos y cada uno de los actores. Ellos son la luz de la película, junto a unos convincentes Ewan McGregor y Mélanie Laurent, está un veterano y omnipresente Christopher Plummer, el alma absoluta del film. Sin tener un trabajo demasiado complejo, consigue ser la guía absoluta de este barco, por su frescura, humanismo y credibilidad. Mención aparte merece el entrañable perro del film. A nivel técnico, el punto más destacado, es ese discreto, pero jugoso montaje, que adivina con franqueza la interconexión de las dos ramas argumentales. Un film interesante y atractivo, pero también erróneo y fallido, por su presuntuosa visión, y la falta de innovación a la hora de buscar una vía atractiva que redefina mejor la historia.

Lo mejor: Christopher Plummer.


Lo peor: Su arrogancia a la hora de contar la historia.