domingo, 12 de septiembre de 2010

Crítica: Mis tardes con Margueritte


Mis tardes con Margueritte: 7,5(****)
El cine francés toca fibras, rebosa emociones y deslumbra maestría. Este film no iba ser menos, un film sencillo, pero lleno de emociones. Un film simpático, la historia de Margueritte es una historia muy universal, la señora mayor que se siente sola, y quiere compartir todo lo que sabe y todo su amor, con alguien. La falta del marido amado, del hijo querido, y demás familiares, hacen que Margueritte se apoye en una casualidad de la vida, en un analfabeto Germain Chazes, que representa la sencillez, la falta de amor, resulta el complemento ideal a la soledad, y con el que forja una extraña, pero envidiable amistad. Un film que te lleva a gozar de la lectura, y de la fuerza "literaria" del amor. En el libro de Marie-Sabine, ya había toda una película, un retrato humano, que había que llevar a la gran pantalla. El film goza de frescura, y de humor, pero resulta bastante sensiblero, y carece de fuerza dramática, a sus personajes les falta mala leche, carácter, caen en una nube, que en ocasiones resulta muy difícil de creer. La bella fotografía ilumina este bonito relato, que es llevado por un guión ingenioso, y por la valentía de la pareja protagonista, Gerard Depardieu y Gisèle Casadesus, sin resultar muy destacada ninguna de las dos interpretaciones, consiguen que con su naturalidad y su excelente química meternos de lleno en el bolsillo. También el buen plantel de secundarios del film, nos deja momentos para el recuerdo. Un film necesario e íntimo que no dejará indiferente a nadie, por su humanidad.

Lo mejor: La excelente química entre Gerard Depardieu y Gisèle Casadesus.

Lo peor: Peca de sensiblera.