martes, 13 de septiembre de 2011

Crítica: Howl


Howl: 6(***)
Un biopic curioso llega en forma de film experimental, de docudrama. La vida del poeta Allen Ginsberg, la película se centra en sus años dentro del mundo Beat en los 50 y el movimiento Hippie en los 60. Al film no le interesa demasiado la vida de este, ni sus intimidades, ni sus sentimientos, ni penurias, lo que le interesa es la repercusión de su obra, su genialidad, su excentricidad, como el mundo se lanzó contra él por intentar dar un paso importante en cambiar los anticuados valores del pueblo norteamericano. Ginsberg al igual que otros autores de la Generación Beat representan un paso importante en la historia de Estados Unidos, suponen un cambio hacia la libertad, el amor, luchando contra el conservadurismo, y todo aquello que a día de hoy nos impide cambiar, nos impide mejorar, quisieron una sociedad libre, y lucharon por ello mediante su obra. Una película muy necesaria, que demuestra amor por el arte, pero también amor por la vida. Las intenciones del film son muy buenas, al igual que sus aspiraciones, pero no llega demasiado lejos. Durante los primeros 20 minutos el film resulta interesante, atractivo y original, pero a partir de ahí la fórmula se repite excesivamente, y se hace pesado y lento, puede que sea original, pero poco a poco la historia cae en sus propios errores, va caminando hacia abajo hasta un estrepitoso final. Puede que en la forma triunfe, pero en el contenido cojea bastante. Ni el guión ni la dirección han sido lo que prometían, si el film funciona es por el habilidoso montaje, la creativa música, la poderosa fotografía, y un James Franco que se desenvuelve bastante bien. Es un film corto pero se hace eterno, un film necesario e interesante, pero que podría haber sido mucho más.

Lo mejor: Que aborda de forma diferente un momento crucial de la historia norteamericana.

Lo peor: Es repetitiva y excesivamente lenta.