miércoles, 16 de noviembre de 2011

Crítica: Melancolía


Melancolía: 7,5(****)
Bajo la ópera de Wagner, Lars Von Trier nos hace viajar hacia el romanticismo alemán, nos lleva hasta los fines de la humanidad, al desespero, al dolor, ante un fin inmediato. Nos quita la esperanza de otra vida, nos hunde en la miseria, ahoga al ser humano, cuyo único objetivo es aferrarse a la vida pasada, a la vida en la tierra. El romanticismo se vuelve algo ingrato, poco duradero, no sirve en absoluto, a pesar de las recompensas que otorga este amor que diseña Lars, lo importante es luchar contra uno mismo, contra las fuerzas que te impiden vivir plenamente, buscas lo que más deseas y no sabes lo que es, te pierdes en la angustia y la desesperación, combatiendo las fuerzas de la naturaleza que van en tu contra. Esa es la esencia y alma compleja del film visionario de Lars Von Trier. "Melancolía" supone una compleja y destructora metáfora acerca de la destrucción del universo, y sobre la necesidad de olvidar lo espiritual, sucumbiendo a la vida humana, como única arma existente para poder sobrevivir. Lars Von Trier acude a sus delirios y depresiones, e implícitamente ataca la visión creada por la religión. Su alma, un alma de revolucionario consigue procrear un "engendro" de grandes dimensiones. "Melancolía" es madura, adulta, pulida y muy sólida, propia de una obra de un director muy complejo, pero su principal problema por el cual no llega a cuajar, es porque es un proyecto tan personal, que la historia resulta además de extravagante, delirante y los personajes están cargados de una antipatía terrible, lo que provocan el rechazo del espectador, que incluso puede llegar a perder la conexión con el film. Unos personajes horrendos, destructores y odiosos, pero muy bien construidos, estructurados y dirigidos por un imponente Lars Von Trier e interpretados con fuerza por todo el reparto, es difícil sacar a alguien de este califcativo, pues el conjunto de actores hace un trabajo extraordinario, excelente. Pero aquí el mayor desgarro y personalidad lo aportan las dos protagonistas Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg, que brillan con absoluta firmeza y desgarrabn interiormente sus personajes, dejándo al espectador noqueado cuando entran en duelo. Su química y personalidad es sobresaliente. Junto a ellas están unos fantásticos Kieker Sutherland, Charlotte Rampling, Stellan Skarsgard...El equipo técnico aporta también una personalidad importante a la hora de conjugar el universo de Trier, la fotografía es extraordinaria, jugando con las emociones y angustias del espectador, así como el original y complejo montaje, la cuidada ambientación de sombras y llantos , el juego sonoro cargado de matices y enriquecido de "melancolía", vivo ejemplo de ello es la belleza de Wagner, y por último unos efectos visuales originales y ejemplares que nos dejan imágenes para el recuerdo, imágenes como las iniciales o finales, de absoluta magistralidad. Y ese es un adjetivo muy adaptado para resumir este film, de rarezas inigualables, con imágenes muy poderosas, pero cargado de una desesperación, angustia y odio que puede provocar rechazo, pero a la vez admiración.

Lo mejor: El duelo entre Kirsten Dunst y Charlotte Gainsboug.

Lo peor: Su falta de empatía con el espectador.

2 comentarios:

daniel dijo...

Una muy buena critica, y aunque congeniamos en varios puntos, me gustó mucho más el film que a ti, porque Von Trier crea esa atmosfera de desesperacion de tal manera que asfixia al espectador, y eso lo encontré sublime.
Un saludo.

Xavier Vidal dijo...

Bueno... temo disentir... ¡para personajes horrorosos y detestables, el padre y el hijo y el espíritu santo de El árbol de la vida!

Con esta peli me dan ganas de escribir párrafos y párrafos sobre cada detalle (de todo se le puede sacar jugo, es increible).

No me parece desordenada, aunque pueda dar esa sensación al principio.

Para mi es un 10 redondo redondo. Aunque lo argumentas todo muy bien y... ¡viva la variedad de opiniones!

Saludos!