
La dama de hierro: 7(***)
Una de las figuras claves en el final de la Guerra Fría llega a la gran pantalla. Una mujer que marcó la historia de Reino Unido, y que abrió un amplio abanico de polémicas. Un icono que a día de hoy, tras más de 20 años desde que se acabó su liderazgo como Primera Ministra británica, supone un motivo de cuestionamiento de los principios en los que se basa la buena política, y la capacidad de actuar de un líder en los momentos claves de la historia de un país. Phyllida Lloyd tras el éxito arrollador de "Mamma mía!" vuelve de la mano de Streep para acercarse a lo más profundo, convulso y polémico de la historia de Reino Unido. Esta figura sigue despertando emociones, ya sean a nivel negativo, como positivo. De ahí se explica la división de sectores con respecto al film, no por cuestiones meramente cinematográficas, sino por razones ideológicas. Lo cierto es, dejando estas diferencias y acusaciones de lado sobre la forma de representar a "la dama de hierro", observamos un recorrido restropectivo bastante acertado, desde la niñez hasta su culmen político, utilizando su vejez y delirio como punto de inflexión sobre el camino recorrido, y utilizando este aspecto para desarrollar el material más personal y subjetivo acerca de las vivencias y emociones de Margaret Thatcher. A pesar de las hábiles intenciones, y del juego temporal que maneja la historia, a la película se le ven las costuras, por ese flojo guión que no es capaz de dejar de lado lo esquemático, lo estructural, para ir más allá de la superficialidad del conflicto. Es un biopic bastante convencional, pero de una agilidad que parece engañosa. Aunque obviando la escasez imaginativa de sus diálogos y la falta de concienciación de la dirección de Lloyd, el film funciona notablemente secundariamente gracias al ingenioso e imponente montaje, a la recreación artística de la época y la figura, a la flagrante banda sonora, y a una caracterización física detallista, que consigue convertir a Meryl Streep en Margaret Thatcher, de mujer adulta a anciana, de alegre a triste, y de animada a cansada. sabe modificar su rostro y su cuerpo de forma magistral. Pero principalmente el film avanza notablemente por ella, Meryl Streep que una vez más demuestra que es la mejor actriz viva del mundo. Ella es Margaret. Es su sonrisa, sus gestos, sus miradas, sus lágrimas, sus gritos, sus acciones, su fuerza, su vida...una interpretación absolutamente de Oscar. Un trabajo de referencia a nivel de interpretación en la historia del cine. Meryl Streep una vez más lo consigue, y con la mayor de las notas posibles. Gracias a ella, vemos, entendemos y nos creemos, que Margaret Thatcher fue esa mujer que representa esta película. La interpretación del año. Jim Broadbent merece una pequeña mención por su carismática intervención, pero al lado de la imponente Streep resulta empequeñecido. Un film necesario para entender esta importante figura de la historia del siglo XX, y para darnos cuenta de que el talento, y la maestría de actrices como Meryl Streep siguen todavía vigentes en el planeta.
Lo mejor: MERYL STREEP como "LA DAMA DE HIERRO".
Lo peor: Su escasa innovación.

Una de las figuras claves en el final de la Guerra Fría llega a la gran pantalla. Una mujer que marcó la historia de Reino Unido, y que abrió un amplio abanico de polémicas. Un icono que a día de hoy, tras más de 20 años desde que se acabó su liderazgo como Primera Ministra británica, supone un motivo de cuestionamiento de los principios en los que se basa la buena política, y la capacidad de actuar de un líder en los momentos claves de la historia de un país. Phyllida Lloyd tras el éxito arrollador de "Mamma mía!" vuelve de la mano de Streep para acercarse a lo más profundo, convulso y polémico de la historia de Reino Unido. Esta figura sigue despertando emociones, ya sean a nivel negativo, como positivo. De ahí se explica la división de sectores con respecto al film, no por cuestiones meramente cinematográficas, sino por razones ideológicas. Lo cierto es, dejando estas diferencias y acusaciones de lado sobre la forma de representar a "la dama de hierro", observamos un recorrido restropectivo bastante acertado, desde la niñez hasta su culmen político, utilizando su vejez y delirio como punto de inflexión sobre el camino recorrido, y utilizando este aspecto para desarrollar el material más personal y subjetivo acerca de las vivencias y emociones de Margaret Thatcher. A pesar de las hábiles intenciones, y del juego temporal que maneja la historia, a la película se le ven las costuras, por ese flojo guión que no es capaz de dejar de lado lo esquemático, lo estructural, para ir más allá de la superficialidad del conflicto. Es un biopic bastante convencional, pero de una agilidad que parece engañosa. Aunque obviando la escasez imaginativa de sus diálogos y la falta de concienciación de la dirección de Lloyd, el film funciona notablemente secundariamente gracias al ingenioso e imponente montaje, a la recreación artística de la época y la figura, a la flagrante banda sonora, y a una caracterización física detallista, que consigue convertir a Meryl Streep en Margaret Thatcher, de mujer adulta a anciana, de alegre a triste, y de animada a cansada. sabe modificar su rostro y su cuerpo de forma magistral. Pero principalmente el film avanza notablemente por ella, Meryl Streep que una vez más demuestra que es la mejor actriz viva del mundo. Ella es Margaret. Es su sonrisa, sus gestos, sus miradas, sus lágrimas, sus gritos, sus acciones, su fuerza, su vida...una interpretación absolutamente de Oscar. Un trabajo de referencia a nivel de interpretación en la historia del cine. Meryl Streep una vez más lo consigue, y con la mayor de las notas posibles. Gracias a ella, vemos, entendemos y nos creemos, que Margaret Thatcher fue esa mujer que representa esta película. La interpretación del año. Jim Broadbent merece una pequeña mención por su carismática intervención, pero al lado de la imponente Streep resulta empequeñecido. Un film necesario para entender esta importante figura de la historia del siglo XX, y para darnos cuenta de que el talento, y la maestría de actrices como Meryl Streep siguen todavía vigentes en el planeta.
Lo mejor: MERYL STREEP como "LA DAMA DE HIERRO".
Lo peor: Su escasa innovación.

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