domingo, 6 de abril de 2014

Crítica: Sólo Dios perdona

"Bajo la personalísima mirada del talento danés Nicolás Winding Refn se construye esta obra extraña desde su mismo título. Una película rara en el peor de los sentidos. Como si de un círculo de perversiones ópticas se tratase, movidas aleatoriamente por el azar, se construye un cuento violento, sangriento y donde la redención no tiene cabida. Una especie de análisis oscuro sobre la naturaleza humana y sus propios límites. Una puerta hacia las fronteras de la moralidad que se ven sobrepasadas más que nunca. Refn juega a ser filósofo y la partida no le sale demasiado bien. El espectáculo visual que dirige es exquisito, pero sus logros se quedan en la esfera estética. Un ejercicio tan bellamente envuelto, como sangrantemente vacío. La arbitrariedad de sus imágenes, de sus diálogos, a veces muy chirriantes, y de la caracterización de los personajes convierten la pretenciosidad de este proyecto en pura decepción. Aunque por otro lado es admirable el talento de su realizador para definir atmósferas y edulcorar con belleza la violencia más atroz. Sus claves visuales entusiasman, aunque detrás no lleguen a más. Es de mencionar una factura técnica impecable, empezando con la trabajada fotografía, y culminando con el espectacular montaje visual y sonoro. Acudiendo a la labor interpretativa de la cinta es sorprendente que a pesar de moverse la historia por personajes sin sentido, mal diseñados y conjugados, la labor de los actores es más que aceptable. Frente a un Ryan Gosling insípido y perdido, Vithaya Pansringarm y la revelación Rhatha Phongam defienden con aplomo sus personajes. Aunque un escalón por encima de ellos está sin duda la mayor aportación de film, esa vibrante y estupenda Kristin Scott Thomas que con un personaje entre lo odioso y lo admirable realiza una labor valiente y portentosa. Su potente intervención eclipsa una cinta tan obsesionada en sus formas y tan pretenciosa en su contenido que acaba sucumbiendo a la vacuidad más absoluta."

Lo mejor: Una impresionante Kristin Scott Thomas.

Lo peor: Su pretenciosidad vacua.

 


NOTA: 5,5(***)