lunes, 25 de agosto de 2014

Crítica: Marsella

"Tras un debut bastante interesante, Belén Macías se atreve con una historia que gracias al despojo de cualquier elemento contextualizador parecía permitir una mayor libertad a la hora de indagar en las emociones y psicología de personajes cotidianos enfrentados a sus vidas. Este pretexto se presentaba como una interesante garantía para alcanzar la profundidad narrativa de la que cojeaba su primer largo. Promesas que se han quedado en esperanzas completamente desquebrajadas, pues la última incursión cinematográfica de esta realizadora lejos está de lo alcanzado con su ópera prima. Aunque el arranque no es malo, y el final es estimable, el conjunto del metraje se presenta como un atropello continuo y forzado de la naturalidad a la hora de construir personajes y sus emociones. Los diálogos juegan al partido de la impostura y el desarrollo argumental de la historia se tambalea de forma continua. El convertir lo que podría haber sido un drama más que interesante en un melodrama barato y sensiblero es el principal error de este film. Una cinta que busca la lágrima fácil en lugar de desarrollar un compendio sutil y complejo acerca de la evolución humana en su lucha contra las adversidades que le presenta la vida. En contrapunto a la nefasta construcción narrativa de la cinta, encontramos un juego audiovisual bastante acertado, muestra de la enorme sensibilidad de su realizadora. Técnicamente atiende a una conjunción de elementos bastante aceptable, destacar el juego fotográfico y la bonita canción final. Y a nivel interpretativo, experimentamos lo inesperado, un conjunto de notables actores fracasando en su labor a causa del insuficiente material que manejan. En cuanto al trío protagonista, hay que decir que dibuja un abanico de contrapuntos, pues si Goya Toledo sobreactúa hasta más no poder, y la niña Noa Fontanals se presenta creíble pero insulsa, María León brilla con una composición arriesgada y entregada. Su vitalidad y su arrojo emocional inyectan un poso de humanidad a una película completamente deshumanizada por la artificialidad de su composición narrativa."

Lo mejor: La entrega de María León.



Lo peor: Un guion artificioso que impide la explosión emocional que requería la película.




NOTA: 3,5(**)