martes, 12 de marzo de 2013

Crítica: El muerto y ser feliz

SINOPSIS: Cuando un asesino a sueldo español, ingresado en un hospital de Buenos Aires, se da cuenta de que está a punto de morir, se escapa y se dirige al norte atravesando todo el país. Huye por carreteras secundarias en una especie de tranquila peregrinación que tiene algo que ver con una moderna novela de caballerías. Una mujer que ha encontrado en la carretera será su escudero en este continuo avanzar huyendo de la muerte y corriendo, al mismo tiempo, hacia ella.




COMENTARIO 
CRÍTICO: 
"El admirable Javier Rebollo como gran explorador del lenguaje cinematográfico, ha diseñado una fábula compleja, llena de matices en la que es su tercera película como director. Su cine no siempre es fácil de digerir o aceptar, motivo por el cual crea esa división entre la crítica, pero hay que reconocer que frente a un panorama marcado por lo convencional y lo manido, don Rebollo empieza a desarrollar nuevas fórmulas dentro de un lenguaje que lo ha conocido ya casi todo. Su estimable trabajo en esta película se configura en dos partes, que funcionan como dos rivales que intentan superponerse el uno sobre el otro. El deseo de contar la historia utilizando un senda dramática y por otro lado una vereda cómica, no solo nos cuestiona como podemos plantearnos las situaciones de la vida, acudiendo de este modo a reflexiones metafísicas y morales, sino que también esta partición funciona como metalenguaje, al fragmentar la narración de una sola historia, al diseñarla bajo dos miradas, dos voces. Una meditación que alcanza su niveles más extremos gracias a la historia tan arriesgada que guía el hilo narrativo fundamental de la obra, las horas más duras de una persona al borde de la muerte. Unas horas que aunque en ciertos momentos prefieren el drama, la compasión, el lamento, son mimadas fundamentalmente con humor, con sátira, provocando que este viaje en coche por Argentina, sea tan dulce, tan placentero y tan estimulante, que nos cuestionemos el rumbo de nuestros destinos. Todo en esta peculiar historia está medido al detalle, precisado, atado, y elaborado de tal manera, que provoca que el film camine por una cuerda muy fina que separa el artificio de la genialidad. "El muerto y ser feliz" tiene de los dos, aunque pienso que más de genialidad, y en cierta manera esa mezcla es la que le da magia a este relato tan innovador en las formas y tan curioso en el contenido. Una película necesaria, bien escrita y dirigida y visualmente notablemente construida por una fotografía azulada. Pero sobre todo genialmente interpretada, por una Roxana Blanco, silente, reflexiva y latente, y un José Sacristán sencillamente inmenso, un papel arriesgado para un actor mítico, que demuestra que su excelente labor perdura con el tiempo gracias a esta construcción tan sobresaliente. Esta peculiar pareja nos conduce por carreteras insospechadas, para descubrir el verdadero sentido de la vida, a través de una de las obras más estimulantes del cine español más reciente."

NOTA: 8(****)