lunes, 4 de marzo de 2013

Crítica: The deep blue sea

SINOPSIS: Terence Davies adapta al cine la obra teatral “The deep blue sea” de Terence Rattigan, uno de los grandes dramaturgos británicos del siglo XX. La historia nos traslada al Londres de los años 50, donde conoceremos a Hester Collyer (Rachel Weisz), una mujer que lleva una vida privilegiada como esposa de un juez del Tribunal Supremo, sir William Collyer (Simon Russell Beale). Pero para asombro de todos los que la rodean, deja a su marido para irse a vivir con Freddie Page (Tom Hiddleston), un joven ex piloto de la RAF del que se ha enamorado apasionadamente.


COMENTARIO 
CRÍTICO: 
"No hay algo tan complejo y difícil de definir como el amor. Un término que la historia ha querido encajar dentro de unos límites y comportamientos concretos. Terrence Davies aspira a mucho más e intenta desglosar las conductas y suspiros que dan forma a ese conjugado tan complejo que ha sido desafiado a lo largo de generaciones, mediante diversas teorías que han adoptado posturas, que conforman una mirada subjetiva sobre un estado realmente díficil de sintetizar y definir. Davies desea moverse en terrenos pantanosos y desarrolla un guion que se queda a medio camino entre lo profundo y lo prescindible. Un film que arranca con fuerza, pero que se va deshaciendo en un relato de desamor que llega a helar, y que se antoja de forma forzada. La historia, los diálogos, resultan emprobrecidos frente a un ejercicio visual realmente remarcable. El cual, aunque nos deja impresionados, no consigue que la historia sea creíble del todo, la cual roza lo tedioso en un alarde de conmover al espectador. Davies sabe donde colocar la cámara y como conjugar los colores, pero es incapaz de desarrollar un guion elaborado, con personajes complejos e historias realmente extraordinarias. Su poderío visual, unido a la magnífica fotografía y la exquisita ambientación le salvan de originar un film insuficiente. Una película que sobrevive y de forma acertada gracias a su poesía, y a una soberbia Rachel Weisz, que hipnotiza desde el primer minuto gracias a su excelente composición, notablemente equilibrada con la de Tom Hiddleston. Una obra bonita, bien construida, pero fría por su evidente superficialidad."

NOTA: 6(***)