domingo, 3 de noviembre de 2013

Crítica: Prisioneros

"Tras un debut realmente sobrecogedor, el cineasta canadiense Denis Villeneuve vuelve con dos propuestas muy sugerentes. La primera de corte más claramente norteamericano, se ofrecía como un thriller de tensión y extensión, aunque con claras connotaciones negativas. Está claro que la promoción cinematográfica muchas veces no supone una buena carta de presentación de lo que la obra es al final. Pues esta película funciona muy bien desde el primer momento, sobre todo gracias al gran ejercicio de género que Villeneuve nos regala. La trama construida con un ingeniosa habilidad te sumerge en la ambivalencia moral del relato, manteniéndote en agonizante tensión durante las más de dos horas de película, que se deslizan con una fluidez apabullante. Villeneuve nos da una auténtica lección de ritmo, de tensión y de como hacer un excelente ejercicio de género. El film se construye sobre un guion contradictorio, en el sentido de que combina lo mejor y lo peor de esta película, que enfrenta una construcción admirable de un relato moralmente interesante, con agujeros realmente alarmantes y cierta tendencia negativa a los personajes florero. La narrativa de la cinta le ofrece a la misma lo mejor, pero también entorpece su ascenso a conseguir ser una joya maestra. Por otro lado, la eficacia visual de Villeneuve se admira en cada plano, construido con una elegancia única. Villeneuve demuestra un maravilloso talento para contar con eficacia a través de la imágenes, así como para construir un clímax realmente estimable para la consecución de las aventuras morales de este relato tan complejamente resuelto. Mención especial merece un ejercicio técnico sobresaliente, en especial la conseguida paleta de colores que dignifican el visionario universo de su realizador. A destacar también la fluidez del montaje, y el brillante diseño sonoro. En cuanto al campo interpretativo, destacar más bien, un buen ejercicio de conjunto, frente a ciertas posturas individuales. Molesta en cierta manera el excesivo ejercicio de Jackman, frente a la favorecedora contención de Gyllenhaal. Podría haber sido una película sobresaliente, pues aunque a veces sea difícil resolver con ingenio ciertos giros de una trama complejamente desarrollada, cuando estos son tan obvios, la obviedad se convierte en un gran enemigo. Se aprecian elementos extraordinarios, combinados con otros descaradamente dañinos. Ese es el problema de "Prisioneros", sus evidentes carencias, explícitamente compensadas con un ejercicio de relleno ciertamente prescindible. A pesar de ello, sus logros son tan notables que se revelan como una excelente guía de un film absolutamente interesante, y de una riqueza visual escasamente habitual en este tipo de películas."
Lo mejor: El notable ejercicio de tensión y su eficacia visual.


Lo peor: Agujeros de guion considerables, combinados con personajes inertes.



NOTA: 8(****)