domingo, 23 de febrero de 2014

LXI Festival de San Sebastián 2013. Críticas:

October November:
"El nominado al Oscar, Götz Spielmann volvía con una historia de sentimientos, relaciones, buscando indagar en la cultura y en las circunstancias personales como fuente de escisión entre dos personas provenientes del mismo seno. El relato de dos hermanas antagónicas que tienen que enfrentarse a la posibilidad de una vida alternativa. Reunión que se gesta durante la adversidad de la enfermedad. Una vuelta al pasado, a las raíces, que se convierte en un instrumento de conciencia para dos personas con una vida completamente diferente, pero unidas por la misma sangre y el mismo espíritu. La necesidad de salvación frente a los fantasmas familiares en una Austria completamente modernizada. Este retrato está admirablemente filmado, con una elegancia única, pero la narrativa que lo define y lo guía adolece de torpeza. Frente a un arranque prometedor, la película se va desinflando hasta un final de auténtico despropósito, debido a un guion inflado de malos diálogos y con un diseño de personajes un tanto extraño. Mientras que unos personajes intenta alcanzar un punto culminante en la cinta, llegando a ser sobreacentuados, otros entran y salen de la función por mero capricho. Es una película bien hecha, sin duda, pero carente de fuerza, de profundidad e inundada de una frialdad que impera en cada minuto del metraje. La reacción de no haber acudido a ningún espectáculo emocional invade la platea. Se sigue con comodidad gracias a la refinura de su realizador, la bella fotografía y dos trabajos interpretativos femeninos notables, pero la sensación final es de vacío, de insustancialidad, de que una historia de esta vertiente merecía un trato más profundo, más delicado, y no asolado con una superficialidad que provoca hastío. Aún con ello, no deja de ser una cinta muy digerible y buena en el sentido más fílmico."

Lo mejor: La elegancia de sus imágenes.

Lo peor: La sensación de frialdad que deja.

NOTA: 5(***)

Un largo viaje:
"Con una conjunción de ingredientes totalmente sugerente, incluyendo un sonado reparto, la nueva cinta del australiano Jonathan Teplitzky prometía un melodrama de esos que te emocionan desde el primer minuto, aunque siempre exista cierto riesgo de derivación en el folletín más lacrimógeno. Con un arranque bastante preciosista, tanto a nivel narrativo como visual, la película empieza en un sendero muy apetecible, pero pronto el tedio más absoluto invade la función. El continuo paseo en flashbacks, además de un recurso inútil para definir a los personajes, merma de forma absoluta la calidad de la obra. Su doble línea temporal, acaba cayendo en un forzado y artificioso intento de exprimir las emociones más obvias. La excesiva caricatura de ciertos personajes y el aburrido tratamiento de los saltos temporales acaban hundiendo el film por completo, hasta derivar en un pasteloso, y engañoso final, totalmente destinado a hacernos llorar, aunque sin éxito. Independienteme de su narrativa fallida, de una dirección excesivamente convencional y de ciertos fallos técnicos imperdonables para un film de este tipo(maquillaje, y ciertos quemados fotográficos), la película mantiene ciertos atractivos indiscutibles, como una rica ambientación, y el excelente espectáculo musical compuesto por David Hirschfelder. Mención aparte merece un convincente ejercicio interpretativo de todo su reparto. A pesar del buen trabajo de Colin Firth, los excesos de su personaje le hacen rozar la fina barrera de la sobreactuación, dejando que una bella Nicole Kidman logre la mayor aportación del film. Su trabajo está lleno de matices y sugerencias, consiguiendo ese honesto arropo emocional que tanto se echa en falta en cada tramo de la película. Su trabajo se podría coronar como exquisito en una obra bien resuelta, pero excesivamente intencionada en una vía concreta. La de obligarnos a llorar sin tomar conciencia de una verdadera acción real."

Lo mejor: Una excelente Nicole Kidman.

Lo peor: Fallida, tediosa y lacrimógena.

NOTA: 3(**)