miércoles, 11 de marzo de 2015

LXXXVII Premios Oscar. Reseñas. Primera parte:

Alma salvaje: 
"Acudimos a un nacimiento estimable de ese interesante realizador llamado Jean-Marc Vallée, el cual conforme se ha ido introduciendo en el entramado hollywoodiense de un modo independiente ha ido perdiendo originalidad, brillantez, ofreciendo todos sus recursos narrativos a un cine cada vez más anclado en las rancias posturas del convencionalismo más academista. Su última película vuelve a beber de ese cine pensado y creado para ganar premios de la Academia. Una propuesta curiosa tomada de la autobiografía de Cheryl Strayed, una mujer con una vida nada fácil que emprende su particular sendero de redención. Aunque la película advierte cierto hipnotismo visual muy propio de Vallée y está bien construida técnicamente, sin olvidarnos del esfuerzo de una interesante Witherspoon, es indudable que resulta anodina, por un guion plano de construcción psicológica y/o emocional manida y convencional, diseñada bajo la abusiva instrumentación del flashback. Un film que ni arriesga ni pierde. Una pieza carente de ese alma que sobrevuela frívolamente los grafismos de su título."

NOTA: 5,5(***)


Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia):
"Parecía temerario que Iñárritu se enfrentara a una producción de estas condiciones, y navegara en el campo de la comedia tan sumamente alejado de sus otras aportaciones cinematográficas. No obstante, desde que irrumpiera en el Festival de Venecia, este particular superhéroe ha conseguido todo tipo de alabanzas, y no es para menos, pues pocas veces una película tan rompedora y tan equilibrada en todos sus aspectos consigue el beneplácito de los premios de la Academia. Esta poderosa película combina de forma magistral forma y contenido. Es decir, enlaza con genialidad un discurso profundo, bien desarrollado y mejor expuesto sobre la necesidad crítica en el mundo del espectáculo, con especial hincapié en el teatro, y sobre la siempre pertinente escisión entre lo popular y lo artístico, con un espectáculo visual de gran riqueza. Una exploración audiovisual muy visionaria en la que a través de un extraordinario falso plano secuencia Iñárritu logra transmitir el complejo mensaje de su discurso de una forma audaz y admirable. Postura apostillada con firmeza gracias al gran ejercicio técnico de su equipo, desde la sobresaliente fotografía de Emmanuel Lubezki, pasando por la creativa música de Antonio Sánchez y culminando en el ya mencionado montaje de admirable continuidad construido por Crise & Mirrione. Espectáculo deconstructivo sobre su propia metafísica, que se eleva con entereza gracias a la entrega de un reparto abrumador: desde ese renacimiento de Keaton, a la habilidad discursiva de Norton, finalizando en el vibrante monólogo de Stone y la brillantez emotiva de Watts. Todos ellos confirman que no nos encontramos ante un simple ejercicio de estilo, o ante una película llamada para romper, todos los elementos descritos nos acercan a que el paradigma del tiempo confirmará este curioso espectáculo cinematográfico como una tesis necesaria y memorable sobre la recurrente escisión de nuestra días en la vorágine planetaria que vivimos, porque "Birdman" es teatro, es sociedad, es mundo..."

NOTA: 9(*****)


Descifrando Enigma: 
"Figura clave en la historia del siglo XX, y escasamente auspiciada por el sector cinematográfico, encuentra su exposición audiovisual a través del ejercicio de Morten Tyldum sobre guion de Graham Moore que acude a la base biográfica diseñada por Andrew Hodges. Hablamos sobre el matemático Alan Turing que cambió el curso de la historia gracias al ejercicio de la razón humana por encima de la masacre autodestructura de su especie. La película aunque construida sobre un guion firme, viaja por la senda de la excesiva corrección. La capacidad de dotar a una historia tan interesante de poder cinematográfico no se advierte como una de las cualidades de un realizador que parece enfrentarse a un proyecto que se le antoja excesivamente grande. La planificación visual es anodina y carente de expresión, y el guion aunque acertado, se va deshaciendo conforme avanza el metraje hasta enfrentarse a un desenlace ciertamente mejorable y con ciertos ignoros temáticos que hubiesen sido necesarios para entender a ese interesante personaje que fue Turing. La maniobra descriptiva del desarrollo de Enigma está bien planteada, pero la perfilación emocional de sus artífices es plana. Toda la película se estructura partida por elementos satifactorios y otros irregularmente entonados. Aunque sin duda, lo que mejor lidia esta insulsez que se respira a lo largo de las casi dos horas de función es, por un lado, la entrega de un muy inspirado Cumberbatch que nos regala un notable ejercicio interpretativo, insuflando la humanidad que tan escasa se presenta en la película y en segundo lugar, una partitura bellísima y expresiva de Desplat que con brillantez enlaza con ritmo las secuencias y las dota de esa magia de la que la imagen tanto carece, consiguiendo que el espectador se detenga sin respiro ante la pantalla."

NOTA: 6(***)


Interstellar:
Christopher Nolan, interesante manipulador visual, vuelve a emprender de nuevo un camino de escasa honestidad. El problema es que esta vez, frente a sus predecesoras, acudimos a un espectáculo de tintes mucho más metafísicos, existencialistas, compendiando cierta epopeya sobre el sentido de la raza humana y su presencia en el universo. Nolan aprovecha su capacidad visual para introducirnos en un producto vacuo, lleno de verborrea física, pero que aunque intente solidificar sus principios científicos, se desploma al advertir de forma tan clara sus costuras. No sólo hablamos de una insufiencia en lo respectivo a la consecución de lo que dice y lo que expone, que resuena en ecos pasados, sino también en la incapacidad de construir un discurso audiovisual capaz de emocionar y perpetuar singularidad a la hora de construir un mensaje que tanto pretende pero que se queda en casi nada. La primera hora es sencillamente deficiente, hasta llegar a ese salto especial en el que la base científica y las capacidades de Nolan conforman un discurso mucho más solido y potente. Las trampas de este realizador a la hora de compendiar un análisis humano sin humanidad, cada vez más se ven más evidentes y más cuando la dicha se antoja tan crepuscular. Sin embargo, es indudable la valentía técnica del conjunto: esos abrumadores efectos visuales, la eficacia sonora, la vibrante partitura de Zimmer, entre otros elementos, y un reparto que en líneas generales nos ofrece una muestra notable de su trabajo. Mención especial merece un extraordinario Matthew McConaughey que se crece en cada nuevo papel. Si no fuera por ellos envueltos en esa admirable espiral técnica, el ejercicio de Christopher Nolan resultaría tan nulo que merecería ser desterrado al cajón del olvido absoluto."

NOTA: 5,5(***)


 Into the Woods:
"Si la carrera de Rob Marshall comenzó de un modo notable gracias a ese gran musical llamado "Chicago", sus siguientes aportaciones han ido construyendo una senda en decreccendo hasta derivar en este abominable producto final. La sugerencia era jugosa e interesante, pues se pretendía ofrecer un ejercicio de parodia de los cuentos tradicionales dentro del marco cinematográfico, que tan buenas posibilidades ofrece a la hora de enmarcar la fantasía de estos relatos. Pero sin duda, se ha configurado un puzzle inconexo que chirría por todas sus esquinas. Ni visualmente, ni narrativamente, ni musicalmente la película funciona. Esta se presenta de un modo más o menos estimable, y va decayendo hasta asistir a un final de absoluto despropósito. Ni siquiera técnicamente el conjunto consigue salvarse de esa apariencia de musical acartonado y ruidoso, pues la sobresaturación sonora, la irregular fotografía y ciertos fallos de montaje ensucian una obra, que ya se presenta asqueada en sus bases de definición más sólida. De igual manera, el reparto se mueve entre la insulsez, la sobreactuación y directamente la estupidez (véase el caso del casi siempre prescindible Johnny Depp). Sin embargo, en todo naufragio hay ciertos focos que mantienen la luz que poco a poco se apaga, y en este caso hablamos de un ejercicio de ambientación bastante acertado, con especial mención al vestuario, y una Meryl Streep enérgica, vibrante y hasta necesaria para sacar a flote una cinta en la que nadie sabe cantar, actuar o simplemente conformar con suficiencia la magia que tanto requería."

NOTA: 3(**)