jueves, 21 de abril de 2016

Crítica: Mustang

LIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE GIJÓN:
"Tristemente las consecuencias del fanatismo religioso invaden el umbral informativo cotidiano, y es que vivimos en una época que precisa de numerosos análisis, para de este modo, poder encontrar una vía que solvente de un modo equilibrado las disputas de nuestro tiempo. Entre líneas de luz, dulzura y sosiego se presenta y levanta "Mustang", una película con forma de lírica fábula, que maneja un terrible y poderoso mensaje sobre este mal tan latente. Deniz Gamze Ergüven, mirada a camino entre Oriente y Occidente, perfila un cuento de connotaciones muy interesantes, tanto por lo que se traduce de este, como por su particular discurso. La atmósfera que envuelve las vidas de cinco chicas en la Turquía actual, avasalladas por los férreos principios de su abuela y tío, condenados por un asfixiante tradicionalismo religioso, se plantea conformada mediante unos ápices de sutileza abrumadores, pues a través de simples gestos, detalles, miradas, palabras se construye un universo kafkiano, sin perder de vista en ningún momento la deliciosa forma del relato. Mixtura entre la cruenta realidad y la fantasía de los cuentos que en ningún momento quiebra las intenciones de esta conmovedora película. Es innevitable no sentirse contagiado por las emociones absolutamente vivas de las cinco chicas, y al mismo tiempo horrorizarse por la situación que se les plantea, pero nunca acudiendo al juicio moralista. Ergüven sabe lo que hace al dar forma a esta abrumadora historia, consiguiendo que su grito en pro de la libertad llegue sin subrayamientos o posturas indigeribles. Su extraordinaria maestría se traslada a la pantalla doblemente, tanto en la composición de un guion honesto, como en la edificación de una dirección sólida que explora las delicias del magnetismo audiovisual. En este último acierto tiene mucho que afirmar la admirable factura técnica: extraordinarios trabajos de montaje y fotografía, pero sobre todo una partitura de Warren Ellis que hace vibrar las imágenes, y sabe añadirles más poder expresivo. La conjunción absolutamente maravillosa de cada uno de los elementos citados consigue que lo que podría haber caído en una fábula simplista y edulcorada, alejada de la realidad, se acabe convirtiendo en una historia viva capaz de transmitir su poderoso mensaje sin avasallar, dejando que el espectador se admire y se emocione con lo que ve y escucha. No obstante, aunque lo mentado consigue hacer vibrar lo que se admira en la pantalla, hay que aplaudir lo que hace especial, única y singular esta historia. Apoyadas por un buen plantel de secundarios (especial mención a Ayberk Pekcan y Nihal G. Koldas), son ellas ese ingrediente especial. Esas cinco extraordinarias actrices (Günes Sensoy, Doga Zeynep Doguslu, Tugba Sunguroglu, Elit Iscan, Ilayda Akdogan), que convierten en emoción todo lo que tocan, que hacen vibrar el suelo que pisan, que contagian su llanto, su rabia y su felicidad, que verbalizan en la pantalla el concepto de vida, y que como guerreras de un mundo injusto alumbran esperanza allá por donde van. Su luz es innegablemente el gran regalo de este film soberbio, lleno de rabia, pero a la vez de aliento. Una película triste, dramática, real, pero que nunca olvida y pierde la esperanza en lo que somos: Humanos."
Lo mejor: Absolutamente, las cinco protagonistas de este relato, que convierten en luz todo lo que tocan.

Lo peor: Traducir su sosegada y poética forma en simple edulcoramiento.
NOTA: 9(*****)