jueves, 5 de diciembre de 2013

Crítica: De tal padre, tal hijo

"Sabíamos del talento de Hirokazu Koreeda para retratar a la familia, sus relaciones, intereses, y el complejo abanico de sentimientos y emociones que comprende este significativo término. Pero esta vez, el realizador japonés se anfrentaba a quizás una de sus propuestas más arriesgadas. Una historia que por sus connotaciones y sus características tenía el peligro de caer en el folletín más absoluto, en un drama soporífero y lacrimógeno de dimensiones épicas. No dudábamos del talento del este gran director, pero muchos antes, e incluso con grandes películas a sus espaldas, se habían enfrentado a proyectos similares y habían acabado realizando productos mediocres. Con ello, las premisas iniciales del film no son demasiado buenas. Pues la descripción inicial de las dos familias que protagonizan esta fábula es tan sumamente estereotipada, maniquea y llena de clichés, que resulta hasta tediosa, y artificiosa. Pero pasada la presentación de la película, esta avanza con ligereza, y va tomando fuerza poco a poco, consiguiendo que la sensibilidad y la belleza de sus imágenes tomen la pantalla. El crecimiento de esta obra desde su arranque es singular. La humanidad de sus personajes, la credibilidad de sus diálogos y la precisión de sus acciones encuadradas en perfectos planos nos hacen disfrutar de una película notable, tratada con un mimo y una sensibilidad que solo el mejor Koreeda consigue. El maestro del sentimiento sigue demostrando su talento, y esta vez lo hace con esta obra tan firme y valiente, y más dentro de una época donde el aspecto más emocional del ser humano parece sustituido por un hipócrita juego de espejos. Memorables muchas secuencias, innolvidable el encuentro y perdón entre padre e hijo, clave en la bella reflexión sobre la paternidad que engloba toda la cinta. Secuencias no solo escritas y dirigidas de forma extraordinaria, sino también perfiladas con eficacia técnica, bella fotografía y notable ejercicio de montaje. Sin olvidarnos, de la credibilidad de un reparto absolutamente maravilloso, donde los niños emocionan por su enorme capacidad expresiva. Koreeda sigue queriendo trabajar con niños y sigue demostrando que es uno de los mejores a nivel mundial en este cometido. Gracias a su confianza, a su talento y a su corazón podemos disfrutar de una obra, que aunque imperfecta, emociona por su humana belleza."
 
Lo mejor: Su sensible mirada, propia del mejor Koreeda.

 
Lo peor: Su maniqueo planteamiento inicial.



NOTA: 8(****)