miércoles, 16 de noviembre de 2016

Crítica: La llegada

LXIV FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN:
"Denis Villenueve ha demostrado ser un realizador visionario, a pesar de los marcados caminos de una industria que poco a poco lo ha ido absorbiendo. Su ingenio creativo, siempre respaldado por un excelente ajuar técnico, ha levantado proyectos realmente sólidos. Ahora vuelve quizás con su apuesta más mediática, y de mayor dimensión, en cuanto a niveles de producción se refiere. La partida de ciencia ficción de este año no podía faltar, pues asistimos a un esquema reciente de apostar por la remodelación de un género que siempre ha optado por caminos más destinados al gran público, y que poco o nada han intervenido en las estrategias de la alabanza crítica y más dentro de una esfera tan esquematizada como la de Hollywood. Si bien el armamento que maneja Villenueve es poderoso, su construcción, y por ende, la derivación de este proyecto es fallida. La película se mantiene en un punto de indiferencia, ya que no se atreve a arriesgar en ningún momento, y que determina sus bazas siempre en el aparato audiovisual. El arranque promete, pero poco a poco los atajos que firma la película constituyen una consecución de indecisiones que acaba formulando un final tramposo. Obedecer a un giro claramente efectista (haciendo referencia al reciente cine de Nolan) y querer que levante un gigante de estas dimensiones, es muy complicado, ya que la historia atiende a caminos que van más allá de la atracción y que quieren convertirse en una especie de análisis sociocultural. La película en ningún momento alcanza sus objetivos y traspasa las fronteras a las que aspiraba. Su cometido queda alzado por la firmeza de Villenueve y un ejercicio técnico sobresaliente. Es innegable la absoluta fuerza de unos efectos visuales acongojantes, la de una fotografía absolutamente hipnótica, o la de una vibrante partitura capaz de emocionar y dejar poso en el espectador. De igual modo que sería injusto no alabar la maravillosa aportación de Amy Adams a su personaje, completamente diferenciada de un reparto desigual. Ellos consiguen que la apuesta no caiga en el vacío y que se siga con cierta admiración, no obstante, el alma, la sustancia y la supuesta inteligencia de la película se tambalean una y otra vez."
 
Lo mejor: La brillante factura técnica, en especial la fascinante música de Jóhann Jóhannsson.

Lo peor: Que se resuelvan con trampas las fracturas de un guion errático.


NOTA: 5,5(***)