viernes, 25 de noviembre de 2016

Crítica: La próxima piel

"La evolución cinematográfica de Isaki Lacuesta desde su salida del Máster en Documental de Creación de la Universidad Pompeu Fabra ha sido un puro altibajo. Sus primeras incursiones de tono más documental adquirieron el valor de lo sublime, para luego pasar a tratamientos de ficción y experimentales completamente fallidos y que pedían a gritos un claro aire de renovación. Pues bien, contra pronóstico, y gracias al enlace artístico con Isa Campo, surge una nueva línea, bastante diferenciada, dentro de su producción. En este ejercicio de ferviente análisis psicológico en comunión con valores de definición sociocultural, se indaga sobre el concepto de la identidad dentro de la esfera contemporánea que nos atañe, a través de una historia que levanta posiciones encontradas. El regreso del "hijo pródigo" después de más de ocho años desaparecido es la raíz a partir de la cual se construye de forma minuciosa este sombrío relato. La forma de orquestar las piezas y de ofrecerlas al espectador hace que la película sea un auténtico ejercicio de inversión y de continuo análisis que nos permite viajar a la par de los personajes. Vivimos con esa inquietud constante a la que asisten los protagonistas del relato, y poco a poco se nos va sirviendo una lectura que en última instancia hace que volvamos una y otra vez sobre el relato, y sobre las enmiendas reflexivas que plantea. La forma de construir la historia y la precisión que la levanta realmente maravillan, y más unido a un ejercicio de dirección exquisito, que en el gusto por los detalles perfila una atmósfera muy inquietante. Esta determina el singular proceso de inmersión, y se solventa en el milimétrico uso de elementos técnicos, desde los abrumadores blancos de la fotografía hasta el calibrado ejercicio de sonido. Envoltorio que explosiona en la extraordinaria elaboración del elenco. Su aportación determina las precisas comunicaciones verbales y no verbales que tanto empapan la cinta de necesarias posiciones encontradas. Especial mención para la rotundidad de Sergi López, el magnetismo de Emma Suárez y la extraordinaria composición del mejor Álex Monner hasta la fecha. Este tándem protagonista acumula y expresa las pistas racionales de una película extraordinaria, no sólo por su gran capacidad de inversión y sino también de reinvención continua."
 

Lo mejor: Su capacidad de relectura continua.



Lo peor: Su escasa expresión mediática.





NOTA: 9(*****)