lunes, 5 de enero de 2015

Crítica: Big Eyes

"Una historia curiosa, un director con una mirada peculiar y un plantel de actores y técnicos sugerentes parecían acudir a una suma de ingredientes idónea que iba a devolvernos al Burton en mejor forma, pero a veces la falta de rendimiento de las partes por muy buenas que ellas se presenten puede derivar en resultados anodinos. La nueva cinta del siempre fantasioso Burton arranca con premisas demasiados altas, que luego no son cumplidas de forma satisfactoria. Principalmente está insuficiencia reside sobre un guion excesivamente anecdótico, carente de profundidad, psicología, de emociones y en definitiva de vida. Si sumas un guion esquemático a una dirección excesivamente académica que busca la expresión particular de su realizador a través de muestras audiovisuales impostadas, tienes una película donde la desgana y la falta de pasión por una historia más que interesante impregna cada fotograma. No obstante, a pesar de la insipidez del conjunto, la confluencia de diversos logros técnicos otorga bastante capacidad persuasiva a una película que se asimila muy bien, y resulta entretenida desde el primer al último minuto. La agilidad del montaje, la armonía musical (emotivas piezas de Lana del Rey), la endulzada fotografía, unidos a un excelente trabajo de ambientación, donde brilla un vestuario que aporta color y sabor a la fría paleta de sentimientos que maneja la obra, consiguen construir un envoltorio admirablemente vistoso, pero que poca alma esconde bajo sus pliegues. Tampoco podemos olvidarnos de la energía que dan a sus personajes unos acertados Amy Adams y Christoph Waltz, aunque con unos trabajos que ya huelen demasiado a ecos pasados. En definitiva, un respiro a la saturada obra de Burton que le devuelve al campo de lo decente dentro de un panorama reciente completamente insuficiente."
 
Lo mejor: La expresividad del vestuario.


Lo peor: Lo insulsa y carente de vida que resulta la película.




NOTA: 6(***)